El mercado de suplementos es enorme y está lleno de promesas. La realidad es que la mayoría no son necesarios. Estos son los que tienen mejor respaldo y cómo usarlos con sentido.
Primero, la base
Antes de pensar en suplementos, asegura entrenamiento constante, alimentación adecuada y buen descanso. Un suplemento complementa, no sustituye.
Proteína en polvo
No es magia: es una forma cómoda de llegar a tu objetivo diario de proteína. Si ya lo cubres con comida, no la necesitas. Si te cuesta llegar, es práctica y económica por gramo de proteína.
Creatina monohidrato
Es uno de los suplementos con más evidencia para mejorar la fuerza y el rendimiento en esfuerzos cortos e intensos. Una pauta habitual es de 3 a 5 g al día de forma continuada. Elige creatina monohidrato de calidad y bebe suficiente agua.
Cafeína
Puede mejorar el rendimiento y la sensación de energía. Prueba con dosis bajas, evita tomarla tarde para no afectar al sueño y no la uses si te sienta mal.
Otros suplementos
- Vitamina D, omega-3, magnesio: pueden ser útiles en casos concretos; conviene valorarlo con un profesional.
- Quemagrasas y «potenciadores milagro»: las promesas suelen superar a la evidencia.
- BCAA: si ya tomas suficiente proteína, aportan poco.
Cómo comprar con criterio
- Lee la etiqueta: ingredientes, dosis y alérgenos.
- Desconfía de promesas exageradas.
- Compra en un sitio que pueda orientarte.
En Beallfit
Dentro del gimnasio hay una tienda de suplementación deportiva con orientación básica de uso. La disponibilidad puede variar. Si tienes patologías, tomas medicación o buscas pautas específicas, consulta con un profesional sanitario o un dietista-nutricionista.